ANTOLOGÍA POÉTICA 1927 – 1986
Henri Michaux

Edición bilingüe. Selección, traducción y prólogo de Silvio Mattoni

Esta antología de quince libros, incluidos dos póstumos, llena con creces un prolongado vacío; el lector descubre que Michaux está entre las voces mayores del idioma francés y que leerlo es despertarse, asombrarse, divertirse.»Hacia 1935 conocí en Buenos Aires a Henri Michaux. Lo recuerdo como un hombre sereno y sonriente, muy lúcido, de buena y no efusiva conversación y fácilmente irónico. No profesaba ninguna de las supersticiones de aquella fecha (París, los conventículos literarios y el culto, entonces de rigor, de Pablo Picasso). A lo largo de su vida ejerció dos artes: la pintura y las letras. Como Aldous Huxley, exploró los alucinógenos y penetró en regiones de pesadilla que inspirarían su pincel y su pluma». Jorge Luis Borges

 
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ISBN: 9789879396759 Colección: Etiqueta:
Traductor:

Silvio Mattoni

Nº de páginas:

288

Año de publicación:

2002

Sobre el autor

Henri Michaux

Henri Michaux nació el 24 de mayo de 1899 en Namur (Bélgica), descendiente de una familia burguesa de arquitectos y juristas ardeneses y walones. Entre 1906 y 1910 asiste a un pensionado en la campiña flamenca, que no parece haberle dejado un buen recuerdo. Luego, en Bruselas, estudia con pasión el latín y se interesa por la entomología. Alrededor de los quince años piensa en ingresar a la orden de los Benedictinos, su padre se lo prohibe. En 1919, comienza los estudios de medicina, pero no termina su primer año universitario. Luego se embarca como marinero en dos largos viajes. En 1922, publica sus primeros textos. Al año siguiente, hace un viaje a Ecuador que será el motivo de su libro homónimo, publicado en 1929. El «diario de viaje», sujeto a una reelaboración muy personal, se volverá uno de sus géneros predilectos. Luego vendrán el viaje a Oriente y el ya clásico ‘Un bárbaro en Asia’ (1933); los viajes a países imaginarios recogidos en ‘En otra parte’ (1948); y por último, los viajes inducidos por la experiencia con drogas alucinógenas, descriptos, meditados, recordados en ‘Miserable milagro’ (1956), ‘El infinito turbulento’ (1957), ‘Conocimiento por los abismos’ (1961), ‘Las grandes pruebas del espíritu’ (1966), ‘Momentos’ (1973) y ‘Por sorpresa’ (1983). Alrededor de los años ’30, atraído por la pintura surrealista y admirado ante las obras de Klee y De Chirico, que no intentarían superponerse a lo real, sino inventar otros lugares, «maneras del soñar» –diría Michaux–, comienza a dibujar y pintar con regularidad. Su obra plástica tendrá su propio recorrido y por momentos absorberá todo el tiempo disponible, pero siempre en diálogo con sus escritos, a los que frecuentemente ilustra. Pintando, escribiendo, viajando, llegó al fin de sus días en París, en 1984. Es uno de los mayores poetas del siglo XX.